La vacancia de Vizcarra: ¿Qué pasará ahora con el Perú?

Martín Alberto Vizcarra Cornejo es el aún presidente de la República del Perú. Con su amplia experiencia y el cargo que ocupaba durante el mandato del ex funcionario Pedro Pablo Kuczynski le permitió ocupar la presidencia del país luego de la renuncia del ya mencionado miembro del poder ejecutivo. El gobierno de Vizcarra tenía planeado durar hasta el 28 de julio del 2021, cuando el Perú cumplirá su bicentenario de independencia. Sin embargo, hoy, 9 de noviembre del 2020, el congreso de la república ha emitido la vacancia del presidente Martín Vizcarra, justificando su accionar bajo la premisa de incapacidad moral y corrupción. Esto ha generado mucha controversia, pues mientras algunos consideran que este no era el momento oportuno para cuestionar las acciones del ejecutivo y que incluso todo el ataque del legislativo es en realidad un complot para quedarse con el poder, otros enfoques indican que, de hecho, esta decisión del parlamento no pudo ocurrir en mejor momento, ya que ayudará a que no se siga permitiendo el ejercicio del cargo por manos corruptas. A lo cual, mantengo la opinión de que no ha sido el mejor momento para darse estos cuestionamientos y mucho menos, la vacancia. En los siguientes párrafos expondré los argumentos que respaldan mi postura.



En primer lugar, cabe resaltar que, en estos momentos, el Perú y todo el mundo está viviendo una situación anormal y que está dejando un gran rastro de destrucción en las actividades sociales y económicas. Debido a ello, expertos han señalado que lo que se necesita para superar la pandemia es estabilidad gubernamental, de manera que el Estado promueva el apoyo y la reconstrucción nacional. Es por ello que vacar al presidente, cabeza del poder ejecutivo, más aún, realizado por parte del legislativo, solo deja muestra de la riña existente entre ambos poderes.

En segundo lugar, si ya antes se dudaba de la capacidad del congreso de la república para tratar la normativa legal del país, con este suceso, es incuestionable su falta de criterio para llevar a cabo la resolución de los casos que llegan a sus manos. La premisa del congreso ha sido la incapacidad moral del presidente Vizcarra por corrupción, lo que resulta irrisorio, puesto que, de hecho, son los propios congresistas los primeros acusados en casos de corrupción. Por lo mismo, es lógico pensar que antes de poder votar por la vacancia del mandatario legislativo, es necesario votar por la vacancia de estos congresistas. Así como la candidata presidencial, Verónica Mendoza sustentó su desacuerdo con la vacancia afirmando el descaro del congreso, pues este mismo afirma haber tomado la decisión de vacancia por fortalecer la lucha contra la corrupción y porque es lo que el pueblo quiere, lo que, por supuesto, no tiene ni pies ni cabeza, otros participantes políticos respaldan su opinión.

En tercer lugar, como ha dicho el presidente Ollanta Humala, en una entrevista vía llamada telefónica en América Noticias, hubiese sido ideal que al disolver el congreso, Vizcarra formara una bancada que defienda sus decisiones. Aun así, no es seguro que la falla del parlamento en favor del bienestar público y el buen manejo de las leyes constitucionales no hubiese pasado.

Finalmente, queda claro que esta situación ha empezado a generar discordia entre el pueblo peruano y, si bien la constitución política defiende la decisión del parlamento, socialmente, no se concibe como una buena idea, menos en este contexto.



Como conclusión final, me gustaría agregar que debemos mantener la calma ante esta situación, pues la democracia es algo delicado con lo que tratar, y la violencia no es la respuesta. Ahora el nuevo mandatario supremo del ejecutivo será el ya presidente del congreso, Manuel Burga. Pronto veremos las consecuencias de esta acción.

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